El día que dejé de comprar ropa

jessica-chastain

Hace dos años decidí dejar de comprar ropa, en plan experimento y reto personal. Me había dado cuenta de que realmente no necesitaba más. Estuve seis meses sin pasar por la caja de una tienda y sin hacer click en el botón “añadir a la cesta” de las e-shops. Un año después volví a probarlo, y también duré otros seis meses aproximadamente.

Lo cierto es que fue fácil. Muy fácil. Aunque no recuerdo por qué lo dejé, sé que no fue porque sintiera la necesidad impetuosa de comprar. Desde entonces compro mucho menos, cuando lo hago es porque necesito una prenda en concreto, y los caprichos son mínimos. Creo que después de seguir tantos blogs de moda, leer revistas de moda, y escribir sobre moda, el impulso consumista me ha desaparecido del todo, o casi.

Muchas veces me han preguntado por qué empecé a interesarme por la moda, pero creo que no lo he llegado a contar aquí en el blog. Llegué a la moda a través de la fotografía. En concreto, de esta:

lilycole-arthurelgort

Vi la imagen en una web de literatura y, no sabría explicar por qué, aquella escena me fascinó. Poco después descubrí que se trataba de una fotografía de Arthur Elgort con la modelo Lily Cole publicada en Vogue UK. Investigué el trabajo del fotógrafo, lo que me llevó a conocer a otros grandes como Steven Meisel, Annie Leibovitz, Helmut Newton, Paolo Roversi o Mario Testino, todos ellos colaboradores de la revista. Decidí comprarme un número, pues por lo que parecía, aquella publicación tenía a grandes artistas en su equipo. Y no dejé de adquirirla cada mes a partir de aquel día. De las editoriales pasé a interesarme en las colecciones, los diseñadores, y en la moda como industria. Abrí un blog para compartir esta pasión, y el resto de la historia ya lo conocéis.

La moda para mí siempre ha sido una forma de expresión creativa y personal, más allá de tener un armario repleto de prendas que ni siquiera recuerdo haber comprado. Me gusta ver las últimas colecciones y maravillarme ante la genialidad de Miuccia Prada, y me parece realmente interesante observar el fenómeno de las tendencias y su corto pero circular ciclo de vida, o la evolución de las estrategias de marketing de las marcas.

Cada vez que olvido por qué empecé a interesarme por la moda vuelvo a ver este vídeo del desfile de Alexander McQueen Primavera/Verano 1999:

Es ver esto y recordarlo todo. De hecho, acabo de verlo ahora y me he quedado sin palabras. Alguien dijo que la moda no puede considerarse arte porque tiene un intrínseco propósito comercial, pero no me parece una razón de peso, sobre todo después de haber visto este vídeo. Bajo esta premisa podríamos acabar con el debate de si la obra de Jeff Koons es arte o no.

– Pero volvamos a la cuestión de la que os quería hablar.

Hace unos meses conocí a Lula Rodríguez-Alarcón, directora de comunicación de Intermón Oxfam. Era un día bastante frío y yo llevaba un abrigo negro de hacía un par de temporadas. “¡Me gusta tu abrigo!”, recuerdo que me dijo. Le conté dónde lo había comprado (en una marca lowcost), y me respondió enseguida: “Uy, pues es muy bonito, ¡pero poco sostenible!”. A continuación pasó a relatarme que desde hace cuatro años no compra nada que no sea de comercio justo, fabricado en España o bajo estándares de justicia laboral.

Muchas pensarán que tengo que ir hecha un desastre pero en realidad voy de punta en blanco. Tras años practicando y con los cuatro últimos intensivos ya tengo un enorme ajuar de ropa maravillosa, con una calidad excepcional. Así que, sí se puede ser fashion victim y ser activista de los derechos laborales en todo el mundo”. Lula lo cuenta en un post en 3500 Millones, el blog dedicado a la pobreza que escribe junto a Gonzalo Fanjul y otros grandes colaboradores (si no lo conocéis os lo recomiendo mucho).

Una semana después me invitó a la tienda de Intermón Oxfam (c/ Alberto Aguilera 15) donde tienen productos de comercio justo, desde kits para hacer huertos orgánicos hasta cuadernos, pasando por todo tipo de alimentos, además de su marca de ropa Veraluna, una firma de moda que para ser de comercio justo es bastante asequible. A ver si es que el problema con la sostenibilidad de las marcas lowcost no es por sus precios bajos, sino por su modelo de negocio…

Estaréis pensando (yo también, lo reconozco) que la mayoría de la ropa sostenible es cara, no es bonita, no va a la moda, no se encuentra fácilmente, y que, en definitiva, es difícil renunciar a ese vestido tan bonito de cierta marca con prácticas laborales un poco cuestionables. Pero sí que existen alternativas. Aquí podéis ver nueve marcas eco-friendly con buen diseño (Ecoalf y Reformation son de mis favoritas).

No es cuestión de volverse 100% eco de la noche a la mañana, sino de ir adoptando poco a poco costumbres más sostenibles. Cosas tan sencillas como no desechar la ropa sólo porque sea de la temporada pasada Parece algo lógico, pero en el sector de la moda no lo es tanto. Una vez fui a una gala de premios de una revista con un vestido que me había comprado el año anterior, y una editora amiga mía no pudo evitar señalármelo con cierto desdén. Quizás debí haberlo guardado en el armario y haber esperado 20 años hasta que se considerase vintage y ya pudiera volvérmelo a poner.

Os animo a probar el reto de estar seis meses sin comprar nada de ropa. Es un buen comienzo.

Cómo ser más sostenible a la hora de vestir:
1. Apuesta por el comercio justo.
2. Apoya marcas jóvenes y de producción local.
3. Compra menos.
4. Recicla la ropa que ya no te pongas, dónala, regálala.
5. Desconfía de camisetas que valen 4€. Y de las que valen 60€ también. Mira la etiqueta.
6. Compra ropa vintage o de segunda mano.
7. Renuncia al modelo del fast-fashion.
8. Confecciona tu propia ropa. En su defecto, acude a una modista.
9. Modifica y altera prendas que ya te pongas para darles otra oportunidad.
10. Difunde el mensaje.

¿Cómo os tomáis esta cuestión? ¿De qué manera apoyáis la sostenibilidad en vuestro armario? ¿Qué propuestas se os ocurren para las marcas de moda?

VERALUNA
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ECOALF
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HOSS INTROPIA
1426243287_12_625 copiaT-shirt designed by Ana Kras in collaboration with Intermón Oxfam

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9 pensamientos en “El día que dejé de comprar ropa

  1. Hace unos días leía un artículo en el que decía que bastan 21 días para crear un hábito. Yo pensé en esos 21 días sin comprar nada, sin encapricharme con nada, de esa manera podría crear un hábito que me llevaría más allá de esas tres semanas. No sé si llegaré a los seis meses como tú, pero todo es empezar, concienciarse y comprar cosas que realmente necesitas, que te gustan completamente o algún capricho de “los de verdad y para siempre” no esos pasajeros que hoy nos gustan y mañana desechamos.
    Enhorabuena por el gran post. Todos deberíamos recapacitar respecto a este asunto.
    Un abrazo,

  2. Miriam • jun 18, 2015, 17:54
  3. Genial, emocionante e inspirador. Gracias @missatlaplaya. Podemos cambiar el mundo.

  4. Totalmente de acuerdo, yo paré unos meses también y ahora vuelvo a comprar pero diferente.

    un besazo, un post maravilloso!

    My Fashion Blog

  5. Cris • jun 19, 2015, 12:46
  6. Monica, gracias por este post, necesitaba un empujón, llevo dando tiempo vueltas a la cabeza, siempre encuentro algo que me gusta, siempre hay algún pretexto para comprar, luego me doy cuenta que tengo demasiada ropa, que me podría cambiar 3 veces al día de ropa al año y aun así no me daría tiempo a ponerme todo, he regalado ropa con etiquetas puestas, zapatos puestos de una vez…..me avergüenzo de mi misma, es consumismo puro y duro…..y no me encuentro bien, además para mi cuenta corriente, obvio…..siempre está la utopía de menos pero de mejor calidad (si contribuyo con eso al mercado justo, a menos contaminación y explotación de recursos naturales, doblemente feliz) ya lo hago con los bolsos, gafas, cosmética, por qué no dar ese paso hacia la ropa???
    Me propongo seguir tu consejo, si lo consigo, te lo diré
    Un besazo

  7. maruja • jun 23, 2015, 19:55
  8. Me has dejado estupefacta, alucinada y … emocionada. Pocas veces he leído (y yo he leído mucho) algo tan sincero. Tengo en mi armario muchas prendas de cuando podía comprarlas. Todas a mi LINKA (no es propaganda porque ya no vive) que cuando necesitaba algo, me lo buscaba en París y siempre acertaba. Tengo un abrigo negro al que he de cambiarle el forro. El resto perfecto. Y para colmo has no sólo leído, sino asimilado la cultura de la moda. Besos querida
    Y no voy a hacer comparaciones con otras blogueras o redactoras de moda, para no ser malvada. Que si lo soy pero me aguanto

  9. maruja • jun 23, 2015, 19:58
  10. ¡Oye! me ha encantado tu post. Yo estoy en la misma línea que tú y me cabrea muchísimo el modelo de negocio que explotan las grandes multinacionales y creo que el valor y conocimiento de los artesanos se pierde. Fíjate en nuestra zona (creo que eres de Alicante ¿no?), bien pues la cantidad de gente que trabaja en el calzado porque aquí siempre ha habido esparto y por extensión se hacían alpargatas. Es un conocimiento heredado vastísimo, ya que fue el motivo de que se estableciesen aquí las fábricas de calzado y se desarrollase esta industria. ¿Qué pasa ahora? Que hasta las firmas que tienen departamento de Responsabilidad Social Corporativa hacen los zapatos pagando en negro sueldos paupérrimos e indignos a gente que trabaja en talleres de la zona. Para ver la esclavitud laboral no es necesario ir a Pakistán ni a China. Por no hablar de Zara, Prada o Carolina Herrera que hacen buena parte de su producción aquí a precios escandalosamente indignos. Te puedo decir que por coser un par no llegan a pagarlo a 2€ (y me parece mucho. Créeme, sé de qué te hablo). Lo peor y lo que más me maravilla es que este trabajo lo hacen manos sabias, cuidadosas, artesanas… Siempre le doy vueltas a este asunto porque se está tirando un gran valor y las mujeres que trabajan en esto no son consciente de su gran conocimiento. Yo creo que aquí hay mucho potencial para montar algo duradero, valioso, responsable y bello. Ay, ya está. Tenía que decírtelo. Gracias por el post.

  11. Ana • jul 5, 2015, 18:21
  12. Gran post. Primero, por tu percepción de la moda como arte, que comparto al 100%. Nada mejor que ver un desfile de Alexander McQueen o Hussein Chalayan y ver como desafían todo principio y se convierten en arquitectos de la moda. Y segundo, precisamente en conexión con lo primero, el concepto de moda ready to wear que cada vez ganas mas terreno y nos hace confundir arte con consumismo. Me ha encantado ver algo distinto en un blog con este concepto. ¡Gracias!

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